noviembre del dos mil veintidós con túneles y grietas. una tormenta apenas rozándose, apenas viento apenas frío a duras penas con los ojos miro la calle con las ventanas.
prudencia exige el soñar congelado, un chasquido en los huesos relaja el estrés. este noviembre recién que comienza y el futuro se pinta algo agobiado.
poco incomoda que se pudra una fruta, escucho las moscas y los caracoles. el patio se llena de plantas perennes y el aire que huele a gas oil refinado.