la madrugada que amanecieron varios cachorros muertos en el patio
llovieron colmillos,
el cemento era rojo. dobermann.
el suéter que llevaba también era rojo.
abordé un autobús,
esa madrugada.
el día pasó como el cloro.
cuando regresé,
el olor a limpio me dejó la sangre
como agua consumada.
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