el tráfico reanuda su descenso al agujero. quién sabe cuánto tiempo había estado detenido, apenas estatua sobre asfalto agrietado. total, eso ya no parecía importarle a nadie; pero aún cuando algunos murmullos dentro del bus daban a entender que las cosas iban a recuperar cierto ritmo, la bajada se sentía diferente. se sentía como agua de cuneta hasta abajo en el invierno. eran pasadas las nueve y media, y no había nada más que noche.
-
No hay comentarios:
Publicar un comentario